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Una generación tóxica

Por KEITH SHADWICK, Daily Mail, 6 de marzo de 2007

Los niños de los años 60 están desarrollando un cáncer raro y mortal - un legado de los asbestos en escuelas y casas. Y como esta víctima revela, se les está negando el único fármaco que podría salvarlos:

El médico especialista y yo estábamos solos en una diminuta habitación de la tropecienta planta de un gran hospital del Servicio Nacional de la Salud (NHS) de Londres. Él estaba mirando los resultados de una ecografía pulmonar que me habían hecho recientemente. Era finales del verano de 2005, un día lleno de sol, y había ido al hospital en mi bicicleta de montaña, gozando de la libertad.

Ahora estábamos en esta oficina del tamaño de un armario debido a la tos que tenía y a que había notado una extraña sensación en mi pulmón que no había desaparecido.

Mi médico de cabecera inicialmente no quiso recomendarme para que me hicieran una radiografía, pero eventualmente cedió. La radiografía y el escáner CAT posterior habían establecido rápidamente que algo estaba mal en el pulmón, pero nada podría haberme preparado para lo que este especialista iba a decirme.

'Lo que usted tiene es una afección pulmonar benigna relacionada con los asbestos o mesotelioma', dijo.

¿Asbestos? Nunca había trabajado en la industria, nunca había estado a sabiendas cerca de materiales de construcción. ¿Mesotelioma? ¿Qué es eso? No podía incluso ni pronunciarlo.

El especialista continuó: "Una biopsia lo decidirá. Si es una afección benigna relacionada con asbestos, entonces puede esperar vivir varios años o décadas con bastante seguridad. Si es un mesotelioma, y esto es lo que pienso que es, entonces tiene una esperanza de vida de 12, o quizás 18 meses. Usted es joven, está empezando los años 50, por lo que quizás dure 18 meses".

Me quedé frío, no dije nada. Él hizo un gesto con su mano. "Hay tratamientos, pero pienso que ninguno vale la pena. La cirugía es demasiado brutal y no ofrece ninguna ayuda. Sería un fracaso: créame. He visto los resultados.

"Si fuera usted, me iría a casa, abriría una botella de vino y disfrutaría el tiempo que me queda".

Le miré a los ojos. "¿Es ésta su opinión o es un hecho?" "Es mi opinión", respondió. "Gracias, pero me ceñiré al hecho". Con esto comenzó mi búsqueda personal de un tratamiento para el mesotelioma y un futuro que mereciera la pena.

Esto me llevaría a mi esposa y a mí a América, Francia y Australia antes de que comenzara mi tratamiento hace cinco meses. Primero tenía que vencer la sensación de ser un muerto andante. Esto sólo podría hacerlo a través del nacimiento de una esperanza.

Las cosas no empezaron demasiado bien en ese apartado. Me sometí a una biopsia que implicaba una "observación toroscópica por vídeo".

Esto confirmó el diagnóstico de mesotelioma, no se me ofreció nada más que enfermeras de mal humor y el encogimiento de hombros del cirujano especialista que me dio la noticia al pie de mi cama.

Cuando un tercer médico especialista de Londres recomendó que participara en un estudio clínico formal sobre el mesotelioma en el Hospital Guy de Londres, explicando que este estudio clínico ofrecía la esperanza de "una cura", me inscribí en esa misma semana.

Pero en la primera entrevista se me dijo que "no había cura" y que el estudio clínico era para establecer el valor de la cirugía radical llamada neumonectomía extrapleural (en donde normalmente se extirpan el pulmón, el revestimiento del pulmón y parte o todo el diafragma).

La cirugía es arriesgada, muere una o dos personas de cada 20, pero sólo se les ofrecería a la mitad de los pacientes del estudio clínico en combinación con radioterapia y quimioterapia. Los otros recibirían solamente radioterapia y quimioterapia.

Como todos los participantes del estudio clínico yo sería un conejillo de indias, sin ningún control sobre mi tratamiento, el cual sería decidido por una lotería informática. Pregunté qué se le daba al conejillo de indias. "Posteridad", fue la honesta respuesta.

¿Posteridad? Tenía que pensar en una esposa que acababa de empezar un trabajo de mucha presión y dos hijos adolescentes, que se estaban presentando ese año académico al Certificado General de Educación Secundaria (GCSE por sus siglas en inglés) y a los niveles A . Diplomáticamente decliné el estudio clínico.

El mesotelioma es un devastador cáncer del revestimiento del pulmón causado por la exposición a asbestos. El cáncer inicialmente está muy localizado, aunque es muy agresivo. Normalmente se propaga del revestimiento de un pulmón hasta al diafragma y la pared torácica.

Sus víctimas mueren por los devastadores efectos del cáncer ya que produce sustancias químicas que gradualmente debilitan el cuerpo y destruyen su resistencia. En raras ocasiones se propaga más allá del lado del cuerpo donde se encontró inicialmente.

Es un tipo de cáncer diferente al cáncer de pulmón, también causado por asbestos, que explica aproximadamente el 5 por ciento de todos los casos de cáncer pulmonar en el Reino Unido cada año.

El cáncer de pulmón desencadenado por los asbestos normalmente se desarrolla en los bronquios, igual que el cáncer relacionado con el tabaquismo, y su desarrollo apenas se distingue de este último.

Como en la mayoría de los cánceres, no hay un patrón establecido en el desarrollo de la enfermedad. Algunas personas trabajan con asbestos durante toda su vida adulta y no desarrollan mesotelioma; otros tienen una exposición limitada, quizás días o horas, y se convierten en víctimas.

Algunos médicos piensan que esto puede explicarse por una disposición genética, aunque no está demostrado. Sin embargo, se sabe que el periodo de gestación de este cáncer es normalmente de 30 a 40 años.

Durante décadas, el mesotelioma se ha visto como la enfermedad laboral de las personas que trabajan en la industria pesada o en profesiones relacionadas con la construcción. Esto está cambiando rápidamente.

Como el Dr. David Landau, que dirige una clínica sobre el mesotelioma en el Hospital St. Thomas de Londres, observa: "El paciente típico es un hombre que está en sus 60 años.

La mayoría de ellos son obreros o ingenieros....pero cada vez hay más pacientes en sus 40 o 50 años sin exposición evidente a asbestos. Este grupo de "baby boomers" está definitivamente creciendo".

Hay una clara asociación entre la amplia proliferación de asbestos en programas de construcción de oficinas, escuelas y casas a finales de 1960 y el aumento actual de los casos.

Los "baby boomers" que están recibiendo ahora sus diagnósticos podían haber tenido su contacto fatal con los asbestos hace 30 ó 40 años. La única explicación probable de mi exposición era la nueva ala escolar de mi colegio. Los asbestos se retiraron después, pero habían estado allí mucho tiempo.

El Dr. Landau cree que la incidencia, que se duplicó de 1.000 a 2.000 nuevos casos en la última década, aumentará rápidamente en los próximos diez años.

El Instituto de Investigación del Cáncer (Cancer Research) del Reino Unido predice que 200.000 personas podrían contraer cánceres relacionados con asbestos por su exposición en los años de las décadas de 1960 y 1970; otros expertos creen que 90.000 personas podrían morir a causa del mesotelioma.

Estados Unidos ya ha experimentado el inicio de una epidemia de mesotelioma y ha aparecido un patrón similar en Australia que, junto con Sudáfrica, fue uno de los mayores exportadores de asbestos hasta hace relativamente poco.

En Australia, se ha establecido legalmente la relación entre asbestos y mesotelioma, y en estos momentos se mantienen pleitos colectivos entre los fabricantes y los usuarios del material.

En el Reino Unido, gran parte del servicio sanitario está sólo despertando a esta posible epidemia, por lo que el tratamiento para esta enfermedad actualmente es una baja prioridad en el Servicio Nacional de la Salud (NHS).

Puesto que el mesotelioma está inicialmente muy localizado, si se diagnostica lo suficientemente pronto, puede extirparse mediante una cirugía radical. Sin embargo, esta opción es controvertida y algunos expertos del Reino Unido permanecen siendo escépticos sobre su eficacia e impacto en la calidad de vida del paciente.

Busqué el consejo de expertos en otros cinco países para que me ayudaran a decidir sobre este paso en mi tratamiento. Uno de estos expertos, el profesor Thierry Le Chevalier del renombrado Instituto Gustave- Roussy en París, me dio una razón para considerar el tratamiento, antes de comentar con ironía mi situación en el Reino Unido.

"Los ingleses tienden a ser pesimistas. Ellos se concentrarán en el 95 por ciento de las personas que no lo consiguen. Nosotros, los normandos somos optimistas. Nos gusta pensar en el 5 por ciento que lo consiguen".

Pero uno de los puntos en los que existe acuerdo entre los médicos es la necesidad de una combinación de fármacos "de primera categoría" - Pemetrexed y cisplatino - como parte del tratamiento quimioterapéutico rutinario del mesotelioma dentro del NHS.

Como yo ya sabía, este tratamiento se había retirado el año pasado a través de las buenas oficinas del Instituto Nacional de Excelencia Clínica (NICE). Esto deja a los pacientes con mesotelioma sin ninguna opción en el NHS aparte de la de someterse a quimioterapia con la combinación de gemcitabina y cisplatino.

La decisión ha sido tomada con consternación y ha sido condenada por parte de los pacientes y la profesión médica, y la razón no es difícil de encontrar.

El porcentaje de respuesta para la gemcitabina es aproximadamente del 20 por ciento; para pemetrexed, es aproximadamente del 40 por ciento. El año pasado el NICE declinó financiar este tratamiento declarando que no era "rentable" por sus propios criterios impuestos de forma justa y arbitraria.

Como el Dr. Jeremy Steele, oncólogo especialista de la Fundación de Investigación del Mesotelioma (Mesothelioma Research Fund) del Hospital St. Bartholomew de Londres, explica: "Lo que es tan mortificante es que la utilización del Pemetrexed ha sido testada y autorizada en el Reino Unido y además se utiliza habitualmente en la mayoría de los países de la Unión Europea para esta enfermedad. Nosotros somos la excepción".

El Dr. Landau cree que el mesotelioma podría estar entre los diez primeros cánceres en el Reino Unido en la próxima década. Pero aparte de la explosión de casos, hay otra razón urgente para financiar la investigación.

El Dr. Steele piensa que el posible apuntalamiento genético de este cáncer es uno los principales candidatos para una investigación bien financiada que, si tiene buenos resultados, podría beneficiar a las víctimas de otros tipos de cáncer más comunes, como los de mama, intestino y próstata Sólo esto debiera persuadir al gobierno para fomentar la investigación sobre el mesotelioma.

El número de muertes podría ser incluso más alto. "Las predicciones de la última década han subestimado el número de casos'" declara el Dr. Landau. "Estamos viendo pacientes más jóvenes con menos exposición a asbestos. Creo que probablemente habrá un ligero aumento en el número de casos en las próximas dos décadas".

Las cifras más alarmantes han sido citadas recientemente por el profesor Julián Peto, Director de Epidemiología en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical del Instituto de Investigación para el Cáncer en el Reino Unido. Calcula que "90.000 personas podrían morir de mesotelioma. Ya ha matado el doble de personas que el cáncer del cuello uterino".

Pero dentro de toda esta incertidumbre y lugubrez, siempre hay esperanza. El Dr. Landau dice: "Pienso que el mayor optimismo lo dan los nuevos fármacos, agentes biológicos dirigidos.

"En los últimos dos años, el cáncer de riñón ha pasado de ser uno de los tumores que nunca respondía a nada a tener ahora tres o cuatro excelentes tratamientos para ello, y esperamos más. Hay una buena razón para esperar que suceda lo mismo con el mesotelioma".

En mi propio caso, con un pulmón todavía en buen estado, cinco meses después de recibir el diagnóstico y exhaustivas investigaciones, opté por el controvertido tratamiento "trimodal". Esto combinaba la cirugía radical con radioterapia intensiva (seis o siete semanas) y seis ciclos de una forma muy castigadora de quimioterapia.

Esto se iba a realizar en el Hospital Bart de Londres, en ese momento uno de los pocos hospitales del Sistema Nacional de la Salud (NHS) del país que ofrecía el fármaco "estándar" pemetrexed como parte de su programa quimioterapéutico.

Durante mis visitas a la clínica del mesotelioma, me di cuenta que las víctimas del mesotelioma de todo el país estaban viniendo al Hospital Bart por su desesperación de obtener la quimioterapia con Pemetrexed.

Ante esto, tuve que someterme a la cirugía de manera privada (mediante un seguro médico) para evitar que la fecha de mi operación "se alargara", el largo retraso para encontrar el tratamiento adecuado ponía en peligro mis probabilidades de evitar la propagación de la enfermedad hasta la pared torácica. Eso haría que fuera inoperable.

Después de la cirugía, pasé a la radioterapia e, inusualmente, a la quimioterapia como la última parte de mi tratamiento radical. A los quince días de salir del hospital para recuperarme en casa, el Fideicomiso del Hospital Bart del NSH había cortado el chorro de Pemetrexed.

Sin ningún sitio a donde ir, recibí la radioterapia y la quimioterapia a través de canales médicos privados como respaldo para mi cirugía. Pero aún así, tenía suerte: Tenía todavía un pulmón para respirar.

Durante mi período de recuperación en el hospital, recibí una atención de enfermería de primera clase. Cuando mejoré hasta el punto en que podía levantarme de la cama y dar pequeños paseos, una enfermera que había sido especialmente alentadora me preguntó qué cirugía me habían hecho. Le comenté acerca de la enfermedad y lo que el cirujano se había visto obligado a extirpar.

Ella me miró con asombro y sorpresa, después se me acercó para hacerme una pregunta. Su voz temblaba con preocupación.

"¿Le extirparon los dos pulmones?" Respiré profundamente. "No," contesté.

Ella me miró aliviada, me dio una palmadita en el hombro, me hizo un guiño y dijo: "Está bien entonces".

 
 

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